Por Magdalena Rosas *
(Un sencillo homenaje a Matias de Oliveira Pinto hoy 4 de febrero de 2026 al cumplirse un año de su fallecimiento).
Este título es un dicho popular que nos ayuda a explicar la sinergia: “Acción de dos o más causas cuyo efecto es superior a la suma de los efectos individuales”.
Un claro ejemplo de la sinergia es lo que ha pasado con el Festival Internacional de Música de la Patagonia, Fimp, creado por Ignacio Gonzales, Ricardo Bahamondez y su equipo hace 12 años. Nadie podría imaginarse tantos regalos, cuando en la década de los ochenta, ellos ingresaron a la Escuela de Música de Coyhaique para comenzar sus estudios de piano. “La vida te lleva donde quiere”, me gusta decir y pensar, “te lleva donde tiene que llevarte”, parece obvio pero no lo es. “la vida hace lo que quiere contigo”, me repito también, pero eso tiene algo de cierto y algo de sentimental y quizás hasta rabioso.
Estos dos amigos pianistas que se han desarrollado cada uno con alta calidad profesional, crearon hace doce años, el maravilloso Festival Internacional de Musica de la Patagonia FIMP, que nos regala cada año, música regional, chilena y extranjera, de la más alta calidad y que se constituye en un hito musical del extremo sur de América.
No es menor haber escuchado en la inauguración del festival Fimp una magnifica interpretación del Concierto para guitarra de Juan Mouras, a cargo del mismo como solista y la Orquesta de Cámara de la Universidad de Aysén, otro invaluable logro obtenido estos años gracias al apoyo de la senadora Ximena Órdenes y el soporte de la Universidad de Aysén, nuestra universidad.
En una de las primeras versiones del Fimp, conocimos a nuestro querido y entrañable amigo Matías de Oliveira Pinto, fallecido hace un año en un accidente automovilístico, cuando viajaba desde Berlín a Münster, después de haber volado 15 horas desde Rio de Janeiro a Berlín. Porque así era Matías, quería y necesitaba cumplirnos a todos (la vida te lleva donde quiere).
Conocer a Matías de Oliveira Pinto me llevó a lugares entrañables, a una amistad preciosa y al azaroso reencuentro con mi violonchelo.
Observé a Matías como maestro, en festivales en Grecia, Alemania, observé clases de su amiga Nuria Rosa Muntañola en España. En nuestras conversaciones imaginábamos recorrer la Patagonia con Bach, y así nació “Bach en la Ruta”, una itinerancia de mas de cinco mil kilómetros en tres años, en la cual realizamos conciertos desde Chaitén a Lago Posadas en Argentina, tocando en todas las localidades intermedias y construyendo amistades preciosas.
De la misma manera, juntos también, creamos un sueño: Un festival de violonchelo, el más austral del mundo, un espacio que permitiera a los niños y jóvenes chilenos y extranjeros acercarse a la formación instrumental de la más alta calidad posible. Un festival musical que convoca actualmente a violonchelistas de Chile y el mundo, niños, jóvenes y adultos de Aysén, violonchelistas provenientes desde Isla de Pascua hasta Río Gallegos; profesores como MarIo Carneiro, Risa Adachi, Héctor Méndez, con quienes dimos forma y sostenemos hasta hoy este magnifico festival.
Hace treinta años en Aysén estábamos comenzando con la música, hoy se nos ocurren grandes cosas para la región. Alguien ya menciona un buen espacio (teatro) para la música, yo me lo imagino grande que se pueda hacer pequeño. En los conciertos me comentan cada vez más seguido la necesidad de comenzar a pensar en la construcción de un espacio especial para los conciertos. Yo me lo imagino grande para conciertos sinfónicos, pero con paneles móviles para poder hacer también conciertos de pequeño formato.
He escuchado también decir por ahí que podríamos convertirnos en la capital musical de la Patagonia. ¿Por qué no?
La fuerza joven se manifiesta en el Fimp, en la Orquesta de Cámara de la Universidad de Aysén, en otros proyectos maravillosos como el Dark Side of the Sur; en la existencia del Conservatorio de Música, de la Agrupación Patagonia Austral, en la continuidad de la Escuela de Música y Artes Integradas de Coyhaique que después de treinta años sigue dando sus frutos.
Todo es sinergia, al fin y al cabo, la vida nos lleva donde quiere.
*Magdalena Rosas es profesora de Estado y música.